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| By Buzz bishop/CC. |
jueves, 5 de julio de 2012
Bla bla bla
partes. ¿A quién le interesa un banco malo? La respuesta es que a todos y a ninguno. O dicho de otra forma, depende. Los bancos no quieren saber nada de la fórmula. La razón es que saben que un banco malo supondría de facto permitir que un tasador independiente pusiera negro sobre blanco sus miserias inmobiliarias.Es decir, que dijera cuál es la diferencia real entre el valor al que tienen contabilizados sus inmuebles y el real.
Y eso, claro, es como los archivos clasificados de la CIA, material sensible capaza de provocar la voladura no se sabe hasta qué punto controlada del sector bancario español. Ya se han ocupado los banqueros de mantener bien escondidos los muertos en armario. ¿Cómo? Aceptando sin rechistar la fórmula de restructuración ideada por el Banco de España y basada exclusivamente en la política de que el banco necesitado se come al desesperado. Nada de fusiones o ventas a bancos extranjeros que exigirían luz y taquígrafos sobre la situación de las entidades.
¿el final de facebook?
partes. ¿A quién le interesa un banco malo? La respuesta es que a todos y a ninguno. O dicho de otra forma, depende. Los bancos no quieren saber nada de la fórmula. La razón es que saben que un banco malo supondría de facto permitir que un tasador independiente pusiera negro sobre blanco sus miserias inmobiliarias.Es decir, que dijera cuál es la diferencia real entre el valor al que tienen contabilizados sus inmuebles y el real.
Y eso, claro, es como los archivos clasificados de la CIA, material sensible capaza de provocar la voladura no se sabe hasta qué punto controlada del sector bancario español. Ya se han ocupado los banqueros de mantener bien escondidos los muertos en armario. ¿Cómo? Aceptando sin rechistar la fórmula de restructuración ideada por el Banco de España y basada exclusivamente en la política de que el banco necesitado se come al desesperado. Nada de fusiones o ventas a bancos extranjeros que exigirían luz y taquígrafos sobre la situación de las entidades.
Y eso, claro, es como los archivos clasificados de la CIA, material sensible capaza de provocar la voladura no se sabe hasta qué punto controlada del sector bancario español. Ya se han ocupado los banqueros de mantener bien escondidos los muertos en armario. ¿Cómo? Aceptando sin rechistar la fórmula de restructuración ideada por el Banco de España y basada exclusivamente en la política de que el banco necesitado se come al desesperado. Nada de fusiones o ventas a bancos extranjeros que exigirían luz y taquígrafos sobre la situación de las entidades.
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